ACOSO ESCOLAR

En esta entrada trato de aportar información acerca del acoso escolar, cuáles son sus principales síntomas y consecuencias, formas de detectar, prevenir e intervenir ante un caso de acoso, los mitos y creencias más comunes así como los pilares fundamentales sobre los que educar a un niño para lograr que disponga de equilibrio emocional.

¿QUÉ ES?

El acoso consiste en proporcionar de forma reiterada e intencionada un trato degradante grave por parte de una persona o grupo de personas hacia otra más débil, sometiendo a la víctima a una situación de humillación e indignidad que atenta contra su integridad moral, causándole un gran efecto lesivo. (Zabay y Casado, 2018)
Pero, ¿qué entendemos por “trato degradante”?, puede ser un término subjetivo según a quién se le pregunte, de todas formas está definido como “todo aquel acto reiterado que pueda causar en las víctimas sentimientos de terror, angustia, inferioridad, y que son susceptibles de humillarles, envilecerles y quebrantar su resistencia física y moral”.
 
Debido a que los niños pasan la mayor parte de su etapa infantil en las aulas, es prácticamente  imposible separar el término “acoso infantil” del de “acoso escolar”. Consiste en cualquier forma de maltrato, ya sea físico o verbal, producido entre niños y jóvenes de manera repetida durante el periodo de tiempo escolar. 
 Pero, ¿qué debe de haber para que se pueda hablar de "acoso" como tal? 

-Intencionalidad de hacer daño a la víctima
-Reiteración de conductas agresivas
-Desequilibrio de fuerzas entre el acosador o acosadores y la víctima 




PRINCIPALES SÍNTOMAS Y CONSECUENCIAS

 Si le añadimos el agravante de que cuando el acoso es recibido en edades tempranas, (etapa infantil) la víctima no posee la madurez emocional ni los recursos psicológicos necesarios para enfrentarse a ello, en la gran mayoría de los casos desencadena un importante trastorno mental en sus víctimas.

Los síntomas más frecuentes suelen ser los siguientes:
-Depresión
-Ansiedad
-Angustia
-Trastornos alimentarios -Trastorno Psicosomático -Insomnio 


En un gran porcentaje, si no se trata a tiempo, la víctima continuará con problemas a largo plazo, y es entonces cuando puede llegar a aparecer depresión crónica, fobia social, ansiedad generalizada y comportamientos autodestrucivos (autolesiones y suicidio). 

  Para comprender mejor los efectos que causa el problema del acoso, procedo a definir cada uno de ellos: 

-DEPRESIÓN:
La depresión es un trastorno mental caracterizado por una profunda tristeza, decaimiento anímico, baja autoestima, pérdida de interés por todo y disminución de las funciones psíquicas.
La personalidad depresiva es una de las consecuencias que antes se manifiestan. En el caso de los menores, aquellos que han padecido acoso desarrollan una tendencia a la depresión mayor a la del resto de niños. Normalmente suele desarrollarse junto con una bajada del nivel de autoestima, que, si no se trata a tiempo puede verse reforzada en la edad adulta. 

-ANSIEDAD:
Consiste en un trastorno mental caracterizado por una gran inquietud, una intensa excitación y una inseguridad extrema. Puede aparecer junto con una neurosis u otro tipo de enfermedad que no permita la relajación ni el descanso del paciente.
Es la secuela más común en los adultos que en su etapa infantil fueron acosados y la secuela más difícil de eliminar. En muchos casos conduce al abuso de sustancias como alcohol o drogas. 

-ANGUSTIA:
Es un estado de intranquilidad o inquietud muy intensas causado por algo desagradable o por la amenaza de una desgracia o peligro. En los casos de acoso la angustia se explica de la siguiente forma: el peligro que la víctima percibe está condicionado por las experiencias que le ha tocado vivir con anterioridad, por ejemplo, en la escuela o en el trabajo. 

-TRASTORNOS ALIMENTARIOS:
Los trastornos alimentarios engloban numerosas enfermedades crónicas que a pesar de manifestarse a través de la conducta alimentaria, en realidad consisten en una compleja red de alteraciones de la autoestima y el autoconcepto de la víctima de acoso. 

-TRASTORNO PSICOSOMÁTICO:
Consiste en un trastorno mental crónico en el cual la persona presenta síntomas de malestar físico y sin embargo no existe ninguna causa orgánica que lo justifique si bien el dolor y los síntomas que experimentan son reales y no son creados ni simulados. Dichos síntomas son recurrentes, inexplicables e interfieren negativamente en la vida social, laboral e incluso personal de la víctima. 

-INSOMNIO:
El insomnio es la falta anormal de sueño y dificultad para conciliarlo, así como despertarse frecuentemente durante la noche o incluso despertarse antes de lo planeado. El síntoma más frecuente del insomnio es la somnolencia diurna, baja concentración e incapacidad para sentirse activo durante el dia. 
 

DETECTAR EL ACOSO 

Por increíble que parezca, muchos padres no son conscientes de que su hijo(a) está siendo víctima de acoso escolar hasta que se encuentra en un estado muy avanzado. 
Ser capaces de detectar e identificar conductas que guardan algún tipo de relación con el acoso escolar es primordial para poder intervenir a tiempo y de forma eficaz.

A continuación expongo el tipo de conductas más frecuentes que se dan en una víctima de acoso escolar: 

• Conductas de miedo, huida y evitación: el alumno(a) comienza a faltar a las clases y evita acudir a lugares a los que antes iba, producto de la ansiedad que le produce reencontrarse con su posible acosador. También evita hablar sobre temas relacionados con la escuela. 
Conductas ansiosas e inseguras: el alumno(a) muestra síntomas de nerviosismo, angustia, estrés, insomnio... Prefiere estar siempre cerca de algún adulto que relacionarse con otros alumnos. 
Conductas depresivas: el alumno(a) se encuentra de un humor inestable, llora con facilidad, se muestra poco comunicativo, expresa sentimientos de ira y rabia... Puede llegar a tener pensamientos autolesivos e incluso suicidas. 
Descenso del rendimiento académico: gradualmente va descendiendo su nivel académico, no muestra interés por la actividad escolar, sufre pérdidas de atención y concentración constantes, se le ve distraído. 
Agresiones: el alumno(a) puede llegar a mostrar agresiones tales como lesiones externas, ropa rota, hurto de objetos personales... 


PREVENIR E INTERVENIR
 
De manera individualizada, cada miembro que forma parte del entorno tanto de la víctima como del acosador (familia, escuela, amigos, vecinos..) debe tener muy presente que el acoso escolar es una conducta que se debe rechazar y denunciar en cuanto se tiene constancia o sospecha de ella.  
Son dos los miembros del entorno más cercano a la víctima quienes resultan claves para el ejercicio de una buena prevención e intervención: la familia y el profesorado. 

• Familia: En multitud de ocasiones la falta de tiempo o la falta de interés provocan niveles altos de desinformación que llevan al entorno familiar (tanto   de  la víctima como del acosador) a minimizar el problema e incluso negarlo. Además, es necesario que las familias visualicen el Centro Escolar no sólo como el lugar donde sus hijos aprenden ciertos conocimientos, sino también como un lugar de convivencia en el que no puede tener cabida ningún tipo de conducta abusiva y hacérselo ver así a sus hijos.

• Escuela: los centros escolares deben centrar parte de sus esfuerzos en realizar trabajos de prevención, detección e intervención, especialmente en los periodos de Infantil y Primaria que ya que constituyen las bases educativas de todo alumno. 


MITOS Y CREENCIAS

Posiblemente la falta de información o bien disponer de una información incorrecta sea una de las causas por las que no se actúa con suficiente firmeza ante un posible caso de acoso.  
A continuación expongo las ideas erróneas más comunes que la sociedad tiene acerca del acoso escolar: 
 
• “El acoso escolar es violencia física” En absoluto. Es necesario informar a la sociedad de que el acoso escolar no solo conlleva maltrato físico, sino también psicológico y verbal. 
• “El acoso escolar es algo puntual y pasajero”. Falso. Tan sólo un dato; de media una víctima de acoso escolar vive el calvario durante 13 meses antes de atreverse a anunciarlo públicamente a un amigo o pariente. 
• “El acoso es una forma de resolver conflictos” . El único fin del acosador es mantener una posición dominante ante la víctima debido, entre otras cosas, a que se siente superior al resto. Rara vez existe un conflicto que detone el acoso. 
• “En un caso de acoso escolar el problema tan sólo compete al acosador y a la víctima”. Falso. Aquellas personas que conozcan un caso de acoso y no hagan nada para evitarlo se convierten en cómplices del acosador al no denunciarlo y permitir que la situación continúe. Son los llamados “espectadores”. 
• “Cuando la víctima denuncia su situación de acoso, todo se soluciona”. Las consecuencias que acarrea el acoso escolar en la víctima pueden durar de por vida si no cuenta con el correcto tratamiento médico y psicológico. 


¿PORQUÉ MI HIJO(A) ES UN ACOSADOR? 
  
¿Puedo evitar que mi hijo(a) pase a ser un acosador? Gran parte del trabajo es responsabilidad de la familia o tutor. El conocimiento de las emociones infantiles es fundamental para poder manejar con éxito el mundo de los niños ya que durante sus primeras etapas de vida es cuando se van construyendo su emociones y sus valores. Al principio, los niños están emocionalmente vinculados a unas personas de referencia que son los que les cuidan, alimentan, juegan con ellos... Es muy importante cuidar dicho vínculo entre referente e hijo durante todas las etapas que dura la enseñanza y que no presencie escenas de violencia ni conviva dentro de un ambiente hostil. 




  


A continuación algunas pautas que deben cumplir los padres con los hijos para educarlos (Zabay y Casado, 2018): 
• Asegurarse de que el niño perciba que puede tener cubiertas sus necesidades físicas y emocionales en todo momento. 

• Una manía altamente extendida entre los padres es creer que los niños no se dan cuenta de muchas cosas y que podemos engañarles fácilmente. ERROR. Los padres deben mostrar un interés REAL por los problemas, inquietudes y dudas que pueda tener el niño(a) en determinado momento, por pequeñas e insignificantes que sean y el niño debe percibir  dicho interés. 

• Aclarar la existencia de ciertos límites que no pueden ser traspasados ni dentro ni fuera de casa, y enseñarle que los actos violentos siempre acarrean consecuencias desagradables. 

• Hacer ver al niño la diferencia entre ser "popular" (por ser agresivo o ser un acosador) y ser aceptado y querido por los demás (por saber relacionarse con el resto y tener una convivencia sana).

• Enseñar al niño que la violencia nunca es el camino para lograr los objetivos y que siempre existe otra vía antes que ser agresivo u ofensivo. 

• Educarle en la convivencia. Hacerle saber que no todas las personas son iguales, que existen diferentes religiones, diferentes idiomas, diferentes culturas, diferentes cualidades y habilidades... todas ellas válidas e igualmente respetables. 
Las características más típicas que presenta un acosador escolar son, por un lado, un nivel de autoestima muy bajo, y por otro lado, una alta necesidad de poder, esto hace que tenga todo el tiempo la necesidad de tener que ser superior a los demás. Son personas con tendencia a resolver los conflictos de forma violenta y además presentan una baja tolerancia a la frustración. Por lo general, suelen ser malos estudiantes. 


EL ACOSO Y LA EDUCACIÓN

Entendemos por Educación la formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenecen. Podríamos decir que del desarrollo de la capacidad intelectual (inteligencia racional, conocimientos académicos...) se ocupa la escuela, pero ¿quién se ocupa de lo demás?
La Inteligencia Emocional se ocupa de desarrollar la capacidad afectiva, que engloba una serie de habilidades fundamentales en la vida como la socialización, la autoestima, la empatía... Si hay algo que tiene de positivo la Inteligencia Emocional es que es una habilidad, no un rasgo, y por lo tanto es posible enseñarla a través de la educación. 

A continuación presento los siete pilares sobre los cuales se fundamenta la Inteligencia Emocional:

 •    Autoconocimiento: conocer las propias habilidades y recursos así como las limitaciones. ¿Cómo se educa a un niño a través del “autoconocimiento”?


 -Enseñándole a identificar y expresar las distintas emociones preguntándole  cómo se siente, y a qué se deben dichas emociones.                                                            
-Reforzar positivamente al niño cada vez que exprese sus emociones.                          
-En ningún caso prohibirle la expresión de una emoción. 
 •    Autoestima: es la valoración que uno tiene sobre sí mismo. Educar al niño desde una base de valores morales y éticos, desde el sentido del humor, desde el establecimiento de relaciones saludables con el entorno y desde la capacidad de amarse a uno mismo.
 
•    Asertividad: es el punto medio entre la agresividad y la pasividad. Resulta una herramienta fundamental para que un niño se vea capaz de enfrentar el acoso escolar si se ve en esa situación. Educar a un niño en la asertividad se realiza del siguiente modo:  
-Evitando discutir mediante gritos, cuando un niño presencia una discusión entre adultos, es aconsejable utilizar en todo momento un tono neutral y rebatir a la otra persona con argumentos sólidos, evitando el uso de insultos, reproches...                                                               
-Mostrar un ejemplo de una comunicación asertiva.                                       
-Ponerle pequeños retos al niño en los que él mimso pueda poner en práctica la  asertividad. 

•    Pensamiento Positivo y Auto-motivación:   podría decirse que son dos pilares que van juntos, y están basados en las creencias. El sistema de creencias de los niños está fundamentado en primer lugar por las creencias que tiene su entorno más próximo (los padres) y en segundo lugar por lo aprendido en la escuela (conocimiento formal). Gracias a la experiencia (ensayo-error) también se construye el  sistema de creencias, por ejemplo, si cada vez que un niño suspende un examen su padre lo llama “inútil”, acabará creyendo que realmente es un inútil. Por último, activando el poder de la imaginación, haremos que el niño tenga la capacidad de imaginarse metas y retos nuevos con los que auto-motivarse. Por ejemplo, el próximo examen al que se presente el niño, en lugar de verlo como un reto difícil de alcanzar, debe verlo como una nueva posibilidad de demostrar que tiene capacidad de sobra para adquirir conocimientos y ponerlos en práctica.

•    Empatía: un niño con Inteligencia Emocional debe ser capaz de ponerse en la piel del otro, en definitiva hacerse sensible ante lo que le sucede al otro. De otra forma crearemos un niño egoísta. Una buena forma de trabajar la empatía es fomentando el trabajo en equipo, ya sea en casa compartiendo e intercambiando las tareas del hogar, o haciendo que el niño juegue y comparta con otros.

•    Socialización: para que un niño pueda entablar relaciones sociales con otros, es fundamental que éste sea sociable, de otra manera le supondrá un gran esfuerzo  realizar actividades tan sencillas como jugar con otros niños, realizar tareas que requieran un trabajo conjunto entre varios participantes... Si permitimos que un niño se aísle y no ponemos interés en que se relacione con otros, lo único que se consigue es que éste vaya adquiriendo una conducta anti-social que limita sus acciones al mismo tiempo que crece en él desconfianza hacia el entorno.


EL ACOSO Y LA AUTOESTIMA

Como he dicho anteriormente, uno de los principales pilares de la Inteligencia Emocional es la Autoestima. Para que nos hagamos una idea de por qué la Autoestima es tan importante,  cuando una persona llega a la edad adulta, es un 93% inconsciente de lo que realiza en su día a día y tan sólo un 7% consciente. En el nivel inconsciente, quedan grabadas las capacidades, las creencias, los valores, la propia identidad.. es por eso que, en función de los mensajes que haya recibido un sujeto durante su infancia (entre los 0 y los 11 años),  éste crecerá con un tipo de valores y creencias que o bien le potencian o bien le limitan, de ahí la vital importancia de educar al sujeto en positivo y así asegurar el equilibrio emocional y unos adecuados niveles de autoestima.

A continuación muestro los cinco pasos que ayudan a mejorar los niveles de autoestima de un niño (Ricardo Fabris, 2016):

1) Exposición a situaciones de decisión: cuando colocamos a un niño ante una situación en la que debe decidir por sí mismo entre varias opciones, (darle a elegir entre varios conjuntos para vestirse, darle a elegir entre varios deportes para jugar..) se le está otorgando algo mucho más importante, la confianza, y esto directamente refuerza su nivel de autoestima.

2) Hacer entender el “porqué” y “para qué” de las cosas: un error muy común que cometemos los adultos es infravalorar la inteligencia de los niños. Por pequeños que sean, los niños son perfectamente capaces de comprender cosas de sentido común siempre y cuando les sean explicadas de forma coherente y consciente. Un “haz esto porque yo lo mando” o un “no puedes hacer esto porque lo digo yo y punto” en lugar de darle una explicación razonada de porqué debe de hacer o no hacer determinada cosa, lo único que conlleva es que éste crea que sus acciones no son libres, que siempre son órdenes y mandatos de sus progenitores de forma que sus deseos siempre se ven limitados sin motivo aparente.

3) Aprendizaje Vicario: es muy importante que los adultos tengan cuidado con lo que dicen y hacen frente a los niños. El aprendizaje vicario consiste básicamente en aprender observando a los otros. Tan sólo el simple hecho de ver lo que otros hacen y las consecuencias que dichos actos acarrean, los niños aprenden a repetir y evitar determinadas conductas. Esto tiene aspectos positivos pero también negativos.  Si un niño observa en casa que sus padres tratan los problemas de forma conflictiva, éste interpretará de forma errónea que los problemas se resuelven siempre de dicha forma, de manera que cuando tenga un conflicto en la escuela o en su entorno más próximo, lo más seguro es que acabe recurriendo a la agresividad y violencia para solucionarlo.


 4) Sobreponerse a las caídas: resulta altamente positivo para la autoestima de un niño el verse capaz de sobreponerse cuando las cosas no dan el resultado que él espera. De esta forma aprende por sí mismo que no todo en la vida sale bien a la primera y que muchas veces es necesario realizar varios intentos para alcanzar una meta. Si un niño obtiene una nota baja en un examen de matemáticas y se le dice “bueno, es normal, son matemáticas”, el mensaje que se le está transmitiendo es “las matemáticas siempre van a ser difíciles por mucho que te esfuerces”, de este modo el niño asumirá que no merece la pena esforzarse en dicha asignatura y por lo tanto no intentará sacar mejor nota en el siguiente examen.

5) Educar en libertad: en función de los mensajes que el entorno adulto transmitan al niño, éste crecerá con unas creencias y valores u otros. Si por ejemplo, el entorno adulto que rodea al niño emite constantemente mensajes acerca de lo importante que es llevar la última moda en zapatillas o el último móvil que ha salido al mercado, el niño procesará dicha información y en base a ella realizará juicios sobre sí mismo (“como no tengo las zapatillas que todo el mundo lleva, no voy a ser guay y los chicos ya no van a querer ser mis amigos”) Si por el contrario el entorno más cercano del niño es libre de prejuicios, el niño crecerá a su vez libre de prejuicios. 

 
Este último punto está muy relacionado con el acoso escolar. Muchas veces el acoso comienza por cosas tan simples como que un niño se diferencia de otro (ya sea debido al poder adquisitivo, el origen, la religión, la sexualidad, una cualidad...) y se toma como detonante de lo que más tarde acaba siendo un grave problema. Es de vital importancia educar en libertad, crear una sociedad libre de prejuicios, que anteponga la Inteligencia Emocional al materialismo, el racismo, la homofobia...




TRABAJAR ANTE UN CASO DE ACOSO

La conducta agresiva está controlada mayoritariamente por sus consecuencias, de forma que si se alteran los efectos que produce, ésta puede ser modificada e incluso erradicada.  No se trata de cambiar la actitud de la víctima para que ésta sea más o menos extrovertida y de esta forma no sea acosada, se trata de influir en el acosador y su entorno (familia y espectadores), en definitiva, influir en aquello que alimenta su necesidad de acoso para hacerle cambiar de actitud.

Empezando por los compañeros de clase (los llamados "espectadores") es necesario borrar la figura de “chivato” y ensalzar la conducta de condena y rechazo ante el acoso. El miedo a posibles represalias hace que muchos no den el paso y adopten el papel de espectador, sin ser conscientes de que esto les hace ser cómplices del acoso. Se debe concienciar de la importancia de tener un papel activo contra el acoso para asegurar un clima de convivencia positivo donde todos se puedan sentir seguros.

El entorno familiar también es una influencia de gran repercusión. Si la agresividad es un patrón habitual en el ambiente familiar, resulta inevitable que el niño tome ese modelo como principal vía de actuación. Si además no se producen conductas de rechazo ni de sanción, la agresión puede llegar a verse como algo positivo e incluso justificable.








 

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